Gracias

Ahora que lo de mirarse al espejo se ha apagado un poco,  cierro los ojos, para suponer cuántas veces me podría haber caído estos días, cómo de fuerte habrían sido mis huesos, y cómo el sanar si no hay sangre, es siempre más insignificante.

 

Me has dicho: “Ya eres grande”.  No he podido creerte.  Yo sólo me veo lejos. De ti.

Me has dicho: “Alguien me espera allí”. Y otra piedra se ha abalanzado sobre mi zapato.

Me has dicho: “Estabas preciosa ahí arriba”. Yo he pensado que mi poema es demasiado transparente, y quizá nadie lo ha entendido.

Me has dicho: “¿Cuándo me vas a hacer caso?” Y he recordado el frío de la puerta del ascensor contra mi espalda.

Me has dicho: “Ya hablaremos”  Te he mirado la boca abierta, y he oído al viento.

Pero qué bonito ha sido todo, cuanta humanidad en una sonrisa, en un abrazo, en otro idioma, compartiendo una mesa, y pisando un escenario sola o con vosotros, familia.

Me has dicho: “Habrá vídeo, ¿no?” Y he deseado con todas mis fuerzas verte ahí, sentada.

Me has dicho: “Hablas desde aquí”, y te has señalado el estómago. ¿Acaso existe otra manera?

Me has dicho: “Gracias por hoy” mientras me abrazabas. Pero soy yo, la afortunada, y aún sigo sin palabras.

Me habéis dicho, tú y tú, “Hola Isa, te conozco…” Y he creído que mis ojos saldrían disparados, en un ataque de vértigo.

Así que, diminuta, sólo alcanzo a decir:

“Gracias, a todos y cada uno de los que estáis ahí, por cada segundo, por estos  días, por el último año”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s