-1

Diario, de guerra. 

No se trata, tan sólo, de una despedida.

Me miro. Buscando un rostro en un espejo.

Sin luz en los ojos, la sombra no puede atraparme. Así me convenzo.

Paciencia. Que, después, todo duele siempre un poco menos. Desaparece, fugaz. Se hace ausente.

Podría haber sido sencillo. Pero entonces, no habría vivido.  Tres instantes.  Como tres ciclos. Todo, en vano.

La razón de la inercia hacia lo confuso, dudo, porque todo debe tener un origen.

Comprendería tu silencio si no se hubiera hecho eco del mío. Como almas gemelas, veneno en exceso de sangre, finales en precipicio.

La horrible costumbre de tapar la suciedad con un jarrón lleno de flores. Pero las flores, también mueren. Y en su lugar, queda naturaleza seca.

Acumulo cansancio en cada centímetro de mi no estar.

Y desde ese hastío, inicio una reflexión circunscrita al episodio, y la cadencia del cinismo se evapora con semejanza al amanecer que no se contempla.

Palabras que evocan sentido, pero son frágiles en vacío. Se pretenden, intento absurdo de qué. Si.

No se trata, tan sólo, de una despedida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s