Lagarto

Un lagarto.

Un lagarto es tu piel en una maleta.

Cuando desapareces de madrugada y me dices: salgo a fumar un cigarrillo.

Y se retuercen el frío y la niebla bajo la almohada.

Huye tu piel de la ropa,

porque no merece ser tapada.

Los ojos sanos tienen que comer imágenes iletradas.

Y tu lagarto en la espalda busca una pared donde recuperar el equilibrio.

No vuelves, maldita droga incendiaria,

no vuelvo ni yo misma a mi cuerpo detenido.

Me abandona la sombra,

me grita el pulmón derecho,

me castigan la sed y el estómago.

La maleta ahora viaja en un tren a media velocidad.

Con el lagarto.

Con tu piel.

Con mis ojos.

Huimos los tres en eterna compañía.

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