Mitos

Me llamó tu nombre en la madrugada,

a media voz,

casi quebrada,

pronunció las letras,

compuso las palabras,

y me susurró al oído

toda una verdad encontrada.

Juiciosos,

irónicos,

malheridos.

Creía que nos habíamos olvidado.

Pero en mitad del sueño,

fue cuando me llamó tu nombre.

Deseé ser un fiero Ulises

alejándose de unas sirenas pecaminosas,

pero tu canto fue intenso

y se interpuso entre mis ganas y los recuerdos.

Y caí, se cayeron mis ataduras,

y mis oídos te recibieron entre aplausos.

Entonces también deseé no despertarme jamás,

no perder la dulzura,

para recuperar el norte.

Pero mi Ítaca era inevitable,

y Troya quedaba vaga en la memoria.

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