-Así no-

Teníamos todo un mundo bajo nuestros pies,
queriendo huir de la sombra,
y crecerse, como protagonista de best-seller.
Latía a carcajadas por darnos una oportunidad nueva.
En otro tiempo, quizá,
donde el ruido ya no nos chillara al oído,
y las promesas no hechas no dolieran
ni amenazaran con volverse verdad.
Pero, cobardes,
temíamos que ese mundo llegara a ser algo más.
Creciera entre nuestros dedos,
se ajustara a nuestras pieles quemadas
de recuerdos
como huellas sobre la arena
que el mar no consiguió borrar.
Por si acaso,
mirábamos hacia el otro lado,
y nos desentendíamos del mensaje entre líneas.
Sólo por si acaso.
Para no arruinarnos,
para no arriesgarnos,
para no arrollarnos.
Pero tuvimos la mala suerte de saltar sin paracaídas.
Tremendo error.
Y nos dolió tanto el golpe
que se descompusieron las leyes,
se desequilibraron las alternativas
se despidieron nuestras almas.
Y ya no hubo mundo.
Huyó.

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